domingo, 22 de marzo de 2009

48 horas sin dormir, viviendo en sueños...

Noche de brebajes, follajes y tatuajes. Al despertar, reconozco lo que era ternura.

Abrimos la puerta de la Habitación Desdoblada. Ojillos húmedos, bailoteo en el estudio, sonrisas con ritmo al otro lado del cristal.

Un invitado desconocido aterriza en la casita azul. Dos guiños y surje el flechazo. Todo queda en familia.

Y llegan las legañas del lunes con el viaje de ida a la mediocridad. Dejadez o boicot, la misma cantinela de siempre. Heridas. Seguimos re-existiendo.



Y ha sido hoy cuando esta canción ha cobrado sentido. Después de tanta insistencia, fue esta mañana, porque sí.

2 comentarios:

Irene dijo...

Ay Carmiña...Cuatro Notas:
1. La energía se transforma.
2. Resignación optimista.
3. El principio de la Habitación Desdoblada.
4. La canción de Vetusta Morla, tortuga vieja y sabia.

Robert Rodríguez dijo...

La poca relevancia que tenemos los seres humanos sobre otros seres humanos es obvia cuando no estas ni en el momento ni en el lugar donde eres esencial.