lunes, 8 de junio de 2009

Regalo

Desde los ventanales se ven algunos árboles. Sólo entra la luz de las farolas, aunque también se cuela algún insecto. Pasadas las doce: Lou Reed, tabaco y licor café. Suena Transformer. Y la Habitación se desdobla. Ahora sí, en desolada y desocupada: la pintura azul de la sala sufre un fundido en negro, y en el centro una guitarra abandonada se apoya, todavía sobria, en la barra de la silla. Entra Lou Reed y se sienta. Quiere hablar con ella, contarle la historia del día o de la semana pasada. La mira de reojo, con esa mirada tímida de listo y la agarra con tacto. El pie le dice un, dos, tres…y el pecho se le hincha. La guitarra se siente provocada. Y ambos comienzan a escribir en el aire esa novela americana.

Irene Martín


Gracias, compañeira.